La vida se filtra en los sueños

Historias de dos que soñaron (2016) de Andrea Bussmann y Nicolás Pereda


Por Eduardo Cruz 

La vida se filtra en los sueños

Historias de dos que soñaron (2016) de Andrea Bussmann y Nicolás Pereda


Por Eduardo Cruz 

 

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A finales de la década pasada, Europa del Este se vio atravesada por una violenta ola de ataques racistas en contra de la comunidad gitana. Hungría fue uno de los focos rojos que llamaron la atención de la prensa internacional por la crueldad de los casos ocurridos. La familia de húngaros que nos presenta Historias de dos que soñaron (2016), cinta de Andrea Bussmann y Nicolás Pereda, ha huido de aquel horror. Instalados ahora en un complejo de apartamentos en Toronto, a la espera de conocer el veredicto sobre su estancia legal en el país norteamericano, nos permiten acceder a su intimidad mientras nos narran una película que nunca veremos.

El filme se desarrolla a partir de un diálogo entre la representación y la realidad. A la manera de El acto de matar (The act of killing, Joshua Oppenheimer, 2012), los cineastas mexicanos permiten a sus protagonistas interpretar la historia de un guión de su autoría –construido a la vez con pequeñas historias del entorno– sobre el sueño de un niño que despierta convertido en pájaro, para contarnos a través de las fisuras de la ficción, la difícil situación de vivir en condición de refugiados. Así la película surge del ensayo de un filme que nunca sucede. Una forma de actualización de La metamorfosis de Kafka, leído desde la perspectiva de la crisis de migración actual alrededor del mundo; Alex el niño pájaro y la familia Laska se emparentan con Gregor Samsa al encontrarse completamente impotentes frente a sus circunstancias, víctimas de un sistema que los ha desechado.

Resalta el trabajo realizado alrededor del lenguaje, pues hay una plasticidad intrínseca en la fonética del idioma lejano puesta en juego. Los directores toman la voz del jefe de la familia para explicarnos la propuesta y crean un desfase entre diálogos y subtítulos; en un par de momentos es claro que se nos niega la posibilidad de leer lo que escuchamos, y en algún otro se suprime por completo el texto, ocultando información lingüística que, empero, contribuye a que entendamos mejor. Este recurso permite mostrar la inevitable sensación de alteridad, de extranjería. El final es revelador: «Las palabras nos traicionan, y nosotros las traicionamos», sentencia un personaje. Principio de la incomunicación y la intolerancia.

El cine de Nicolás Pereda es un cine de exploración formal. Considerado el principal exponente del cine mexicano (mal llamado) “de festivales”, encuentra en su colaboración con Andrea Bussmann un equilibrio. Hay en el filme un balance entre la preocupación por la forma y una narrativa clara. Pareciera además que el título de la cinta –de influencia Borgiana– nos arroja luz sobre ella de manera discreta. Al final, se trata de la historia de personas que viajan a otras tierras para encontrar una mejor vida que, sin embargo, no tendría que buscarse fuera de casa.