Bajo la falda de Marilyn

Los ángeles visten de blanco (2017) de Vivian Qu


Por Rodrigo Urbina 

Bajo la falda de Marilyn

Los ángeles visten de blanco (2017) de Vivian Qu


Por Rodrigo Urbina 

 

Tamaño de fuente:

El cine como herramienta que desmantela realidades tiende a reproducir discursos unilaterales. Si bien el filme que nos ocupa no es la excepción pues busca una objetividad total —dentro de lo posible evocado por los planos—, encontramos un discurso poco propagado por la cinematografía contemporánea controlada por el sector masculino.

Los ángeles visten de blanco (Jia nian hua, 2017), segundo largometraje de la realizadora china Vivian Qu, ahonda sobre la premisa implícita que yace en la desigualdad institucional de género. El mayor hito simbólico de la película (además del bienintencionado título que suscita a la interpretación del uso de color) recae en la estatua de Marilyn Monroe sobre la playa del pueblo costero donde toma lugar la acción. La secuencia inicial nos presenta a Mia, una joven de quince años que, deambulando por la zona, se detiene a examinar la estatua. Mientras se escucha el murmullo de la gente y las olas del mar, su mirada se fija en las uñas rojas, las grandes piernas y los calzones blancos y descubiertos.

Seguido de esto, en la recepción del hotel donde trabaja, llega un hombre borracho con dos niñas en uniforme escolar. A través de la cámara de seguridad del pasillo, Mia atestigua al sujeto salir de su habitación para forzar su entrada en la recámara de junto, donde yacen las menores de edad. Los cortes son rápidos y concisos; la suma de acciones se dejan a la imaginación implícita de la audiencia.A partir de este incidente Qu desarrolla dos tramas consecutivas y paralelas: la primera presenta a Mia y su repercusión emocional-psicológica y que la obliga a guardar silencio ante la investigación constante del caso; la segunda muestra el porvenir cotidiano de Wen, una de las niñas ya mencionadas, y la reacción de las personas a su alrededor en torno al violento evento.

Como tal, la realidad de estas mujeres se convierte en el foco del eje narrativo, donde su día a día suscita capas de contemplación en torno al silencio, cuyo uso nos impone lo que sienten ante los eventos causantes de confusión, impunidad e indignación. Estos personajes son expuestos como parte de las diversas instituciones donde los hombres viven con mayor comodidad y privilegios al ser quienes rigen el estándar de comportamiento femenino a su favor. Qu invita a la percepción contemplativa de Marilyn a partir de los elementos que destaca en la película y su interacción con los personajes. La estatua representa lo que todo personaje de blanco es y puede ser: un guardián que alberga a otros, una víctima inocente que no termina de comprender la gravedad de la situación efectuada por externos.

La visceralidad del filme recae en la impunidad presente en el orden social que describe, donde los sistemas sirven en función de algunos y las transgresiones individuales posibles no son resueltas para las víctimas. Todo esto bajo el símbolo constante de la estatua apelando a la feminidad ideal: la que no se respeta. Vivimos en un mundo donde es correcto apreciar su calzón descubierto y engrandecido a disposición del consumo popular.