El soldado polifónico

Jamás llegarán a viejos (2018) de Peter Jackson


Por Jetsael Villegas

El soldado polifónico

Jamás llegarán a viejos (2018) de Peter Jackson


Por Jetsael Villegas

 

TAMAÑO DE LETRA:

Voces veteranas que evocan efigies del pasado. Juventud emocionada por la novedad de la guerra. Retratos varios y comentarios diversos que convergen en un monólogo. Jamás llegarán a viejos (They Shall Not Grow Old, 2018), el más reciente trabajo del director neozelandés Peter Jackson, es un documental sobre la Primera Guerra Mundial con el que plantea la idea del individuo (el soldado) como encarnación de la colectividad (las tropas británicas).

El largometraje inicia con diminutas imágenes en blanco y negro que más tarde contrastarán con aquellas a color que invaden toda la pantalla. Esos «blanquioscuros» coinciden con los comentarios en off de decenas de veteranos: al inicio de la Primera Guerra Mundial, la juventud de Gran Bretaña tenía una idea poco clara de lo que ese conflicto bélico significaría: «No sabíamos qué hacer, así que decidimos esperar hasta el día siguiente». Más que preocupación por los combates venideros, los ingenuos jóvenes sentían tanta emoción que con gusto fueron a alistarse en el ejército. Por otro lado, las imágenes a color —tratadas digitalmente y convertidas a 3D— no sólo representan el descenso a los infiernos de las tropas, sino también confrontan a los recién ingresados a la milicia con la crudeza, el salvajismo y la crueldad de la guerra.

El documental fue realizado con material de archivo proporcionado por el Museo Imperial de la Guerra de Gran Bretaña. El equipo de trabajo de Jackson restauró, coloreó, digitalizó y convirtió a formato 3D el material. Más allá del espectáculo que un gráfico en tercera dimensión ya es en sí mismo, este tipo de imágenes dotan de diferentes capas a la Primera Guerra Mundial. Mientras el blanco y el negro corresponde a ideas falsas o al total desconocimiento del conflicto por parte de los nuevos reclutas, el color y el 3D clarifican y dimensionan el alcance y las consecuencias de aquella confrontación.  También hay una relación de proximidad entre los «blanquioscuros» y los colores: los primeros representan el pasado; los segundos traen ese pasado y lo convierten en la realidad presente, en un recuerdo vivo en la mente de los soldados.

Entonces, cuando la película se torna en colores, las imágenes pasan de tener una función ilustrativa a una descriptiva; muestran las trincheras, los tanques, los retretes improvisados, el lodazal, la destrucción, los cadáveres, los campamentos y las explosiones que conformaron el ambiente y, sobre todo, el espacio de convivencia de los soldados. Más allá de hablar sobre las batallas, Jackson aborda la vida cotidiana de los reclutas en plena guerra contra Alemania: tomaban agua en botes de gasolina, cambiaban cigarrillos ingleses por vino francés, calentaban el agua debajo de las trincheras para evitar que el humo revelara su ubicación, tenían que mantener limpios lo botones de sus uniformes, mataban los piojos con fuego, iban a burdeles cuando podían y a veces hacían del baño en grandes hoyos en la tierra. En el marco del conflicto bélico, los soldados lograron crear un estilo de vida.

La mayor parte del largometraje cuenta con imágenes de la tropa, ese grupo de soldados que se aventuraron a la guerra de trincheras que acabó con la mayoría de ellos. Soldados que entrenan, soldados que bromean, solados que conversan, soldados que construyen, soldados que combaten, soldados que mueren. Siempre en colectivo. Los comentarios en off estructuran el filme, voces de hombres que estuvieron en la guerra que convergen en una única narración; la polifonía constituye un monólogo de una sola entidad: el soldado conformado por recuerdos, pesares, experiencias y sentimientos de otros combatientes.

No se trata de un soldado más, sino de una construcción simbólica que representa a todos los soldados que estuvieron involucrados en aquella primerísima guerra de escala mundial. En Jamás llegarán a viejos, escuchamos aquel monólogo mientras vemos muchos rostros y fisonomías. Lo que se dice puede venir de alguno de los soldados o puede venir de todos ellos. Jackson diluye al individuo dentro del colectivo. Casi al final, la voz del soldado polifónico afirma lo siguiente: «los alemanes seguían órdenes como nosotros». Con esto, Jackson también pone sobre la mesa la premisa de que la guerra no es entre países, sino entre iguales y, por lo tanto, contra uno mismo. El soldado polifónico no sólo encarna a los combatientes británicos, sino que pretende ser universal.  

El final da un cierre casi circular: aquellos ingenuos jóvenes reclutas que no habían dimensionado bien la magnitud de la guerra por venir —los que sobrevivieron— crecieron y maduraron. Sin embargo, detrás de ellos llegó una nueva generación de ingenuos jóvenes que tampoco dimensionaron las consecuencias de la guerra recién finalizada. 

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