El cine y los recuerdos

The Souvenir (2019) de Joanna Hogg


Feb 5, 2020

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Un cuadro del pintor francés Jean Honoré Fragonard titulado The Souvenir revela el dilema interno de Julie, la protagonista de la cuarta película de Joanna Hogg. En una visita a la Colección Wallace, Julie discute con Anthony (quien posteriormente será su pareja) el sentimiento que refleja la pintura que muestra, al más puro estilo del rococó, a una pequeña niña realizando una inscripción en el tronco de un árbol. Mientras Julie afirma que la actitud de la joven manifiesta tristeza o nostalgia, él indica que lo único que observa es decisión.

En un cine como el de Hogg, en donde la improvisación es una constante que incluso tiene ciertas finalidades bressonianas, esa conversación podría tomarse como una simple charla de museo en la que lo único importante resulta de la química que irradian los dos actores. Sin embargo, ese devenir entre tristeza y decisión traza un camino para Julie, una estudiante de cine que se encuentra ante la oportunidad de filmar su primera película de ficción.

The Souvenir, en primera instancia, es la historia de un romance fallido. Julie es varios años menor que Anthony, de él solo conoce su supuesto trabajo en el gobierno, por el que debe ausentarse largo tiempo; nunca cuestiona su constante falta de dinero y ni siquiera se pregunta por qué los amigos de Anthony no logran concebir una relación entre ellos. Poco a poco, el pasado del misterioso hombre irá afectando la cotidianidad de la relación hasta llegar a revelar sus problemas de adicción.

Ahí donde el conflicto amoroso podría adquirir la forma de un melodrama tradicional, Hogg decide no relatar y dar pauta a una emoción, sino partir de la emoción misma: la progresión de la película radica más en lo oculto, en lo introspectivo. La cinta reflexiona sobre el estado interior de la protagonista mediante la gran actuación de Honor Swinton Byrne; cada gesto suyo da a relucir una suerte de dilema interno, un performance fuera de cualquier método actoral que se combina con los decorados de Stéphane Collonge y la fotografía de David Raedeker para alcanzar un tono melancólico.

Porque la esencia del cine no consiste en contar la vida como tal, sino en mostrar aquello que no se puede ver, Anthony pone en duda la convicción de Julie de filmar una película realista sobre los barrios bajos de Sunderland. Esa conjetura bien podría explicar el tono introspectivo de The Souvenir y el cambio de postura de Julie sobre la realización cinematográfica. Ante la crítica de sus profesores por querer distanciarse de su propia experiencia, primero defiende su elección alegando un aspecto moral, pero después opta por un proceso de reconciliación con su realidad. Se trata de vincular lo sentido con lo filmado, de llegar al corazón de la película y, por lo tanto, de la vida misma.

De esta forma, The Souvenir representa un juego de espejos. En primer lugar, el de la relación de Julie y Anthony, cuyo problemático desarrollo entre secretos y mentiras forma el carácter de la joven como persona y artista. En segundo, el de Joanna Hogg como creadora, que establece y explica el eje temático que da vida a su película: el interés por el retrato y la confrontación de una experiencia propia que use al cine como extensión fenomenológica del recuerdo. El nombre de la cinta no solo alude a la pintura de Fragonard, sino a la cualidad del filme como repositorio de recuerdos, lugar único en el que se puede edificar una memoria. El cine al servicio del recuerdo y viceversa, las imágenes en movimiento como un auténtico souvenir.

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