Cristales

Editorial


Dic 8, 2020

TAMAÑO DE LETRA:

La exploración del mundo sigue sin ser la misma. Con el cambio de nuestros límites y el distanciamiento, este año hemos mirado adentro más veces de las que en realidad queríamos. Introspecciones forzadas, nuevas viejas formas de contacto. Volvimos a las cartas, a los diarios y a los espejos (como una colega nos hizo notar en uno de sus textos hace algunos meses, hay un espejo hasta en la pantalla del televisor que reemplazó a la sala de cine en 2020). Le escribimos largos y pensados párrafos a quienes podrían respondernos en segundos; sustituimos la reacción por la respuesta.

Compartir un mensaje sin inmediatez parece ser algo que necesitábamos desde antes de estar encerrados. La proliferación del formato epistolar en la crítica y en la realización cinematográfica es un síntoma que en realidad precede a la pandemia. Por ejemplo, si bien pudimos ver la Correspondencia (2020) de Carla Simón y Dominga Sotomayor durante el confinamiento (cuando se mostró en Visions du Réel todavía teníamos esperanza de un recuperamiento pronto; para su regreso en FICValdivia, la perspectiva de la crisis ya era completamente distinta), el filme se realizó un año antes, sin la sospecha del aislamiento radical que nos azotaría a todos, pero con una distancia que ya transmitía nostalgia y una especie de miedo de que el presente se nos fuera de las manos.

Ese encuentro de geografías distantes por comunión y contraste es el afán que en este dossier une dos textos originalmente autónomos dedicados a documentalistas experimentales: Eva Villaseñor y Karina Cáceres. Cada una por su cuenta ahora tiene la oportunidad de emparejarse de frente con una doppelgänger extranjera. Así enfrentamos también a Hans Richter con Chantal Akerman. ¿Qué se encuentra en el cuerpo ajeno del otro lado del espejo? ¿Qué encontramos nosotros después de meses de escudriñar nuestra imagen mental? La extrañeza en lo conocido (revisamos Paranoid Park [2007], Amazona [2016] y El silencio es un cuerpo que cae [2017]), la transformación de lo cotidiano (nos acercamos a Margaret Tait, Manuel Fernández-Valdés y Naomi Kawase), el terror del distanciamiento (en un ensayo audiovisual, Robert Altman, Irvin Kershner y John Carpenter reflejan algo invisible): todas son tangentes de un cristal que se cuartea para volverse millones.

En nuestras últimas páginas del año, recolectamos esos millones y se los entregamos a ustedes, con la esperanza de que nos guíen quienes de la introspección ya han salido avantes: cineastas que moldean los días a su imagen y semejanza.