Paisajes para convivir con osos

El hombre oso (Grizzly Man, 2006) de Werner Herzog


Abr 7, 2022

TAMAÑO DE LETRA:

Timothy Treadwell huía de la ciudad en los veranos para refugiarse en la naturaleza, se enunciaba activista ecologista y su mayor obsesión eran los osos pardos.

El ciclo de vida de un abejorro terminó sobre el pétalo de una flor. «¿No es esto tan triste?», dice Timothy Treadwell. El viento movía la flor y el abejorro abrazaba la planta, petrificado. «Es hermoso, es triste, es trágico… amaba a esa abeja», se lamenta mientras encuadra al insecto con una cámara de mano. El abejorro revive de su falsa muerte y cambia de posición. «¿Estaba dormido?», se pregunta Timothy y continúa caminando.

Antes de defender la vida de los osos, buscó respuestas en la actuación. A pesar de no encontrarlas, nunca se alejó de las cámaras por completo, documentó durante muchos años sus encuentros con los osos y la naturaleza. Treadwell murió en 2003 junto a su pareja Amie Huguenard por el ataque de un oso.

En El hombre oso (Grizzly Man, 2006), Werner Herzog se enfrentó a seis mil minutos de imágenes grabadas por Timothy en sus viajes a la Reserva Nacional de Katmai en Alaska. Herzog seleccionó 140 minutos para polarizar las obsesiones de este hombre.

1. La muerte de Timothy fue una noticia nacional. Las televisoras y periódicos la documentaron y el caso abrió debates entre opiniones encontradas. ¿Estaba bien o mal que él se acercara tanto a los osos? Algunos lo consideraban invasivo, otros afirmaron que sabían que así terminaría su vida o que era de esperarse. Otros se conmovían por la tragedia y condenaban a los osos de salvajes. Los juicios hacia Timothy se volcaron en indagaciones de su pasado, en relacionarlo con drogas, en declarar que los osos y los seres humanos no pueden convivir en un mismo espacio. Decían que respetar los límites de lo humano lo hubiera salvado.

2. Un video muestra cómo un oso se acerca a un grupo de corredoras en Nuevo León, México.[1] Ellas están inmovilizadas mientras el chico que graba grita con miedo: «¡No, oso, no!». El oso las olfatea cuidadosamente y una de ellas se toma una selfie mientras tiembla. La recomendación de YouTube arroja otro título: Oso sorprendió a familia y se robó la carne asada. A cientos de kilómetros de distancia, vive la hermana de mi madre en una cabaña en la montaña. En los veranos nos envía videos de las cámaras de seguridad cercanas a su casa que captan a algunos osos escarbando en la basura. Un día, un osito que acompañaba a su mamá se quedó atrapado dentro del contenedor de basura mientras buscaba comida. Los bomberos y la seguridad local hicieron un operativo para rescatarlo. En ambas escenas, la división entre humanos y animales se suspende.

Me fascina pensar en Werner Herzog sentado frente a un monitor observando las decenas de horas de material, obsesionándose con los momentos en los que Timothy se acerca a tocar a los animales, escuchando las confesiones y secretos que revela frente a la cámara. Timothy construye un espacio íntimo entre la cámara y él, mientras que Herzog construye un espacio íntimo con Timothy y lo utiliza de pretexto para explorar sus propias obsesiones. ¿Por qué el director eligió esos 140/6000 minutos? Escribir sobre esta película se vuelve una obsesión.

3. Después de ver El hombre oso, soñé con un oso y su figura comenzó a aparecer en muchos de los lugares a los que volteaba: en anuncios publicitarios, en Twitter, en los estampados de los calcetines, en las noticias, en el escritorio de mis compañeros de trabajo, en los videos musicales de Ozuna, en los bordados de la ropa, en mi llavero del que cuelga un gel antibacterial con la figura de un osito panda… Recordé que me hice un tatuaje en junio de 2020 como síntoma de desesperación y aburrimiento, es un dibujo de dos ositos tomados de la mano, casi dos años después sigo sin saber si me arrepiento, pero aún me da ternura saber que me acompañan. Si no es en un zoológico, es casi imposible ver a un oso en las ciudades, desde estos lugares los conocemos caricaturizados, suaves e inofensivos, los imaginamos con ternura.

4. La fotografía de un bosque fue editada en Photoshop, las hojas de los árboles son color verde limón y un efecto de destellos la hacen parecer el escenario de un cuento de hadas, Blancanieves o Peter Pan podrían vivir ahí. Sobrepuesto en la imagen hay un texto que dice «i will not google how to disappear» y en 2022 es fácil entender el sarcasmo de la imagen. Este paisaje fantasioso es una publicación en Instagram de @afffirmations, una cuenta que publica frases en afirmativo y se burla de las conductas repetitivas de la generación: cansancio, depresión, desempleo, fracaso, etc. «Puedo comer sin ver YouTube», «Mi estado de ánimo no tiene variantes como el COVID», «Las redes sociales son buenas para mí», «No buscaré en Google cómo desaparecer». Veo esta imagen y pienso en Timothy Treadwell. Si no hubiera sido devorado por un oso y tuviera una cuenta de Instagram en 2022, quizás le daría «Me gusta» a esta publicación. Él tenía el deseo de alejarse de su vida cotidiana, pero el miedo a desaparecer lo hacía aparecer frente a una cámara.

Werner Herzog eligió cuidadosamente las escenas como si buscara demostrarnos esos momentos en los que la vida te sorprende. La naturaleza con la que Timothy aparece en sus propias grabaciones nos hace conocerlo con curiosidad y espontaneidad. A ojos de sus amigos y familiares, él era raro y diferente. Pienso en cómo las narraciones ajenas pueden moldear la percepción de una vida, como la de Timothy, que se sale de lo común y evidencia los prejuicios con los que nos acercamos a personajes solitarios que deciden salirse de las exigencias que la sociedad tiene hacia ellos.

La película nos remite a nuestras propias narrativas sobre la vida, la muerte, nuestra relación con la otredad y cuestionamientos que son vigentes aún quince años después, incluso durante una pandemia. ¿Qué documentos tenemos sobre nosotros mismos? ¿Cómo los usamos? El mundo se ha convertido en un espacio digital con el que nos relacionamos a través de imágenes y representaciones de las que a veces nos gustaría escapar. Con El hombre oso se pone en cuestión nuestra relación con el mundo que conocemos, un mundo que se contrapone a la naturaleza que habitan los osos. ¿Cuáles son los cruces de la naturaleza y la ficción? Quizá en esos momentos de soledad, vitalidad y sorpresa, Timothy encontró la libertad.

TAMAÑO DE LETRA:

 

  • El poder del perro
  • Adios al lenguaje-2
  • Noticias de casa
  • Los espigadores y la espigadora
  • La mano

NOTAS Y REFERENCIAS:
[1] Gabo M, «¡Corredoras se llevan una gran sorpresa…!» en YouTube, 2020. {Consultado en línea por última vez el 2 de abril de 2022}.