Oídos ópticos

Reflexiones desde el ruido


Ensayo audiovisual por Jorge Negrete

Oídos ópticos

Reflexiones desde el ruido


Ensayo audiovisual por Jorge Negrete

 

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El sonido ha sido apreciado primordialmente como un fenómeno físico, inasible para ser abstraído por el pensamiento, y en el cine, su uso ha estado sujeto de forma más estrecha al efectismo que a la integración como parte esencial de una película. Lo que primero se percibió como una amenaza con su llegada, gradualmente ha tomado un lugar primordial en la experiencia fílmica, pero su rol ha sido muy poco cuestionado, estudiado y apreciado.

Así como la cámara convierte la realidad tridimensional en una bidimensional, los dispositivos que registran y reproducen el sonido absorben pedazos de realidad y los convierten en una experiencia suprareal, o que existe por encima de lo real, algo esencial para que el cine se convierta en un puente hacia otros mundos de forma total.

En el presente ensayo audiovisual, se hace énfasis en los aparatos que hacen el sonido cinematográfico físico a través de la exploración de los mismos, y sus posibilidades, que se hacen en tres películas que comparten la idea del sonido como un fenómeno de horripilantes epifanías: The Conversation (1974) de Francis Ford Coppola, Blow Out (1981) de Brian de Palma y Berberian Sound Studio (2011) de Peter Strickland.

Las máquinas, grabadoras, micrófonos y casseteras presentes en las tres películas toman la misma importancia que la cámara para el cine y cada una de las secuencias va acompañada de citas y pensamientos de críticos, cineastas y teóricos que han contribuido a reflexionar sobre el sonido en el medio cinematográfico.

Los sonidos que se escuchan en cada una de las secuencias provienen de una variedad de películas que han hecho un uso a conciencia del sonido y que han revitalizado su rol como parte integral de la narrativa y la forma cinematográfica. Así, la primera secuencia usa la distorsión del sonido como su nacimiento cinematográfico, tan violento como las abstracciones visuales de Under the Skin (2013) de Glazer. La segunda ilustra las posibilidades morfológicas de la voz humana

La tercera secuencia ilustra la captura de los sonidos provenientes de una naturaleza cuyo misterio crece al ser solo escuchada mientras que la cuarta explora, brevemente, la forma en que el sonido nos puede transportar a mundos lejanos a este.

Finalmente, en los créditos, somos testigos de cómo uno de los sonidos más simples y recurrentes de nuestra realidad, generalmente asociado a paz y calma, desquicia a un paciente Gene Hackman en una secuencia clave de The Conversation.

La óptica del sonido es un territorio que aún yace virgen a todas sus posibilidades. La maleabilidad, morfología y naturaleza del sonido representa un campo de posibilidades narrativas y formales tan vasta como las terminaciones nerviosas existentes para percibir y asimilar un simple ruido y convertirlo en un sonido.