Tocar con la mirada

La mano (The Hand, 2004) de Wong Kar-wai


Abr 7, 2022

TAMAÑO DE LETRA:

I want to emphasize the tactile and contagious quality of cinema
as something we viewers brush up against like another body

Laura U. Marks[1]

Contacto


El miedo al contagio es también el miedo al contacto, pienso mientras toco el apoyabrazos de la butaca con precaución. Después de un año en cuarentena, me siento en una sala de cine con cubrebocas para ver La mano (The Hand, 2004), el mediometraje que Wong Kar-wai filmó en medio de la epidemia del SARS en 2003, y que originalmente se incluyó como segmento en la película Eros, codirigida por Michelangelo Antonioni y Steven Soderberg. Pienso en esta coincidencia, en que esta película tenga el estreno de su versión extendida y restaurada durante otra pandemia por coronavirus y en lo que eso significa para el filme en sí mismo.

En la película, Xiao Zhang, un aprendiz de sastre, se presenta para tomar las medidas de la Sra. Hua, una trabajadora sexual de lujo que atraviesa problemas económicos. En este primer encuentro, ella masturba al sastre con su mano y, aunque él no la toca, conservará el anhelo de hacerlo por muchos años, mientras confecciona perfectos y costosos qipaos para ella.

La mano, como símbolo y metáfora, representa físicamente el sentido del tacto, pero también la posesión de las cosas, lo que creamos o destruimos. Encarna emociones y deseos que los personajes no se atreven a enunciar. Cuando la Sra. Hua se encuentra con su amante, Wong nos muestra únicamente sus manos: él aprieta su cintura mientras ella se aferra a su brazo. En este detalle, los dedos interpretan y comunican la violencia del encuentro y la final resignación.

Tacto


La óptica requiere de una distancia entre el sujeto y el objeto al que mira, es necesario concebirlos como algo separado; mientras que la visualidad háptica percibe las imágenes con el cuerpo, desde el cuerpo. Una imagen háptica no es un elemento específico que podemos sentir dentro de la película, sino una forma de complementar con nuestra experiencia y memoria lo que se está representando. Es traer nuestro cuerpo a la imagen a la vez que la encarnamos.

Cuando Xiao Zhang desliza sus manos por la tela de un qipao mientras imagina la figura de la Sra Hua, podemos sentir la trama del vestido que, en la mente del sastre, es la piel de su amante. Lo acompañamos en su afectividad, pero sobre todo en su sensualidad. El deseo es táctil y nosotros lo completamos dotando de una textura al filme. Acariciamos la dermis de la película mientras vamos de un lado al otro del cuadro, recorriendo los escenarios y a los personajes como se roza cualquier objeto cotidiano.

Lo que Zhang ansía desde el aislamiento de su mirada es tocar, y en ese anhelo nos encuentra a nosotros. Aislados también y separados en este presente pandémico, le exigimos a los ojos lo que antes nos ofrecía la piel. Buscamos en las imágenes nuestro tacto.

Contagio


Georges Didi-Huberman, en su libro Ensayos sobre la aparición, habla sobre imágenes de contacto, que tocan algo y después a alguien, en esta suerte de contagio.[2] Para que las imágenes nos toquen, no deben ser reconfortantes ni esa perfección que la belleza promete. Deben apuntar hacia la descomposición, hacia lo que no deseamos ver. En este sentido, La mano termina con una enfermedad. Vemos a la Sra. Hua tumbada en una cama, debilitada por un extraño virus respiratorio. Zhang, desesperado, intenta acariciarla de nuevo y ella una vez más le ofrece su mano, lo único que le queda. Con el gesto de la masturbación, Wong cierra la historia y la dominación de la mujer sobre su sastre.

Lo último que vemos de Zhang es su mirada afectada, fija al vacío, presa de una imagen que ya no puede desaparecer y de una marca que no puede quitarse de la piel.

TAMAÑO DE LETRA:

 

  • El poder del perro
  • Adios al lenguaje-2
  • Noticias de casa
  • Los espigadores y la espigadora
  • Angel o diablo

NOTAS Y REFERENCIAS:

[1] Laura U. Marks, The Skin of the Film : Intercultural Cinema, Embodiment, and the Senses, Londres, Duke University Press, 2000.

[2] Georges Didi-Huberman, Phasmes: essais sur l’apparition, Francia, Editions de Minuit, 1998.